La gruesa línea que separa la irreverencia de la llamada “incorrección política”

Revisando las entradas de este blog veo que dos tratan la cuestión de la “corrección política” en dos contextos diferentes: Colombia y Romandía (Suiza francesa). Una de estas entradas, La pose intelectual, se originó a partir de dos artículos del periódico Universo Centro de Medellín (Colombia). La otra, Irony in today’s world, la escribí como reacción a un texto publicado en L’Auditoire, el periódico de los estudiantes de la Universidad de Lausanne y del EPFL  (Lausanne, Suiza). Si bien existe una distancia cultural y temporal entre los artículos que me impulsaron a escribir estas entradas, también hay entre éstos cierta cercanía: la pretendida irreverencia de quienes los escribieron.  Se jactan así estos autores –en Colombia y en Romandía– de “osar” decir lo indecible, nombrar lo innombrable, en estas épocas donde la “policía del lenguaje” nos coarta la libertad de expresión. Estos héroes y heroínas se presentan entonces como los revolucionarios de la cultura, los pensadores que se atreven a ser públicamente políticamente incorrectos, la encarnación misma de la irreverencia.

Nada es más errado.

El debate de lo políticamente correcto en la cultura mainstream y académica Anglo-Americana data de un par de décadas, sin embargo, en el mundo hispano y en el francófono no parece haber emergido nunca. Es quizás por esto que se confunde –incluso en los círculos intelectuales— resistencia contra la opresión –sexista, clasista, racista, sexual– con higiene verbal. La expresión “corrección política” no es usada por personas –intelectuales y/o activistas– que creen que el mundo está regido por un sinnúmero de injusticias y que están comprometidas con el cambio social, precisamente porque es una expresión que enmascara y despolitiza esa misma injusticia. La corrección política es una expresión esgrimida por facciones conservadoras y reaccionaras que ignoran la injusticia, la naturalizan, y/o la defienden (visiten Conservapedia y Metapedia para que vean de qué hablo).  Así es que ser “políticamente incorrecto” no tiene nada de irreverente sino que se ajusta a los esquemas reaccionarios dominantes que perpetúan la discriminación en el mundo contemporáneo.

Estoy escribiendo (nuevamente) sobre esto en el día de hoy porque ayer una tuitera colombiana, la señora Rosa Moreno (@ismene2), mandó un tuit que, dado el contexto cultural y político colombiano, es un caso ejemplar de irreverencia. En efecto el avatar tuitero de la señora Moreno es irreverente, desde su auto-descripción como “mamerta” –término usado de manera derogatoria por los seguidores de Uribe para designar a todos aquellos en Colombia que se identifican como de izquierda– hasta sus comentarios puntiagudos acerca de las cotidianidades de la política colombiana. El tuit de doña Rosa subvierte expectativas de género, de edad, de clase y de posición política en un país cuya cultura oscila entre el fanatismo conservador y mojigato del Procurador Alejandro Ordoñez y el sexismo iluminado de la Revista SoHo. De manera brillante –y auto-referencial- doña Rosa usa la imagen de una señora de cierta edad, elegantemente vestida, y dignamente sentada mostrando el dedo del medio (la irreverencia de edad, género y clase se explica a sí misma) para referirse a lo que piensa de la democracia colombiana. El comentario es sin duda incisivo, en particular en un país que se jacta ante el mundo de tener la “más vieja democracia de América del Sur” y donde las cifras de crímenes políticos podrían romper records mundiales.

Así es que a todos aquellos intelectuales colombianos que hacen chistes acerca de la prostitución infantil en Medellín, acumulan comentarios misóginos, racistas, y clasistas en su perfil de Twitter (comentarios que son RT y FAV ad infinitum por la misma intelligentsia colombiana), que están convencidos de que SoHo es el estandarte progresista de la Colombia contemporánea, y que además creen que todo esto los hace contestatarios les digo:  no, señores, ustedes no tienen nada de irreverente. Ustedes no hacen más que perpetuar un sistema de explotación e injusticia. Ustedes son reaccionarios.  La señora Moreno, en cambio, que no lo pretende y da fe de un coraje digno de respeto, sí sabe de eso.

 

 

* Esta entrada fue corregida el 27 de noviembre 2014. Originalmente la entrada decía que el término “mamerto/a” había sido acuñado por José Obdulio Gavira. Avelino Rosas (@AveRosas) tuvo la gentileza de notar mi error explicándome que el término fue en realidad acuñado por Jorge Child.

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One thought on “La gruesa línea que separa la irreverencia de la llamada “incorrección política”

  1. Cierto, yo vi esa imagen ayer y me pareció genial. El contenido de doña Rosa siempre es así: oportuno, claro, contundente. Puede uno estar o no de acuerdo, pero siempre merece leerse

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