Ideología, género y sexualidad

No he seguido de cerca el debate candente de la semana en Colombia acerca de la “ideología de género” y ayer me metí en una conversación sin conocer de antemano el contexto. Voy a tratar de esbozar ciertas ideas y aclarar ciertos términos respecto a los cuales me parece que hay confusión y que en vez de aclarar, confunden.

Empiezo por ideología la cual ya he tratado someramente en un par de entradas en el pasado (Higienizando al Chavo del 8 y Ideology matters). El término ideología tiene varias acepciones que dependen del marco teórico del cual se parta. En su acepción marxista, la ideología se entiende como “falsa consciencia” y esto implica una serie de supuestos que son problemáticos. El primero es que una “falsa consciencia” implica la existencia de una “consciencia verdadera” a la cual la ideología se opondría. Bajo este modelo lo que es ideológico sería falso (irreflexivo, dogmático, anti-natural, no basado en la evidencia) y lo que no es ideológico sería verdadero (natural, soportado por la evidencia, lógico). El segundo supuesto tiene que ver con la teoría del sujeto y la noción de poder. El modelo marxista supone que el poder es una fuerza que se aplica de arriba hacia abajo sobre un sujeto que existe de antemano. En este modelo, entonces, la ideología es algo que se le impone a la fuerza al sujeto, en vez de algo sobre lo que hay lucha y negociación y que se convierte en dominante en el momento en el cual se logra un consenso.

Todas estas nociones han sido (re)trabajadas por varios pensadores, más notablemente Foucault (quien se ocupó de las nociones de sujeto y de poder, e introdujo la de discurso) y Gramsci (quien introdujo la noción de hegemonía). Los avances de Foucault y Gramsci han sido a su vez utilizados desde varios campos de estudio – los estudios culturales británicos y el Análisis Crítico del Discurso (CDA), campos estos dentro de los cuales yo me posiciono – para desarrollar aún más el concepto de ideología.

En una vena post-marxista – que hereda del marxismo pero está también informada por las nociones de Foucault y Gramsci mencionadas más arriba – la ideología puede entenderse como un conjunto de ideas respecto a cómo es y a cómo debe funcionar el mundo. Las ideologías nos son buenas o malas per se, pero la lucha ideológica busca construir la propia ideología como la correcta y las otras como las falsas. Las ideologías operan en el terreno político, social, económico, y cultural; sin embargo es en el terreno cultural en el cual las luchas ideológicas pueden lograr adquirir hegemonía en los sistemas de gobierno democráticos. Puesto de otro modo: es en el terreno de la cultura que un conjunto de ideas se convierte en el conjunto de ideas dominantes, compartidas por una mayoría de personas a tal punto que se éstas terminan por entenderse como naturales y basadas en el sentido común.

Dado que la palabra tiene un origen marxista, la lucha ideológica que marcó la guerra fría también se jugó en parte recurriendo a este término. A pesar de que la guerra fría acabó, el término “ideología” (en su sentido de “falsa consciencia”, “irreflexividad dogmática”) sigue siendo el master trope a través del cual las ideologías de derecha desestiman las propuestas que se les oponen (ver Ideology matters). Cabe anotar que éste es un fenómeno trans-cultural y trans-lingüístico, lo que tiene sentido puesto que tanto el capitalismo como el neoliberalismo son ideologías de derecha dominantes de proyección global y quienes las defienden tienen interés en hacerlas mostrar como la única opción válida para existir en el mundo.

Esta historicización del término “ideología” permite ver que no es de sorprenderse que la extrema derecha colombiana actual haya sacado la expresión “ideología de género” para oponerse a la visibilidad y a la ampliación de los derechos que aquellos/as en Colombia que no caben dentro del binario sexual (hombre, mujer), y/o que rechazan la posición sexual asignada al nacimiento, y/o que no viven dentro de la heterosexualidad han adquirido después de años de lucha y trabajo.

Lo que está ocurriendo en este momento en Colombia es una lucha abierta y frontal entre la ideología hasta ahora dominante (hegemónica) – que entiende la diferencia sexual en términos binarios, los roles sociales como elementos esenciales relativos al sexo, y que limita el concepto de familia a la “familia nuclear heterosexual”– y otra ideología que ha sido marginal pero que ha tomado fuerza en el mundo occidental en los últimos años –que defiende el derecho a entender la familia por fuera de esa organización heterosexual, defiende la idea de un continuo sexual (en contraste a un binarismo sexual), y parte del principio de que el género (es decir, lo que se refiere a la masculinidad y la feminidad y los roles sociales determinados en función de éste) tienen un carácter más social que biológico.

Es falso creer que Colombia es el único país donde esto pasa. En 2012 algo muy similar ocurrió en Francia donde la asociación La Manif pour Tous ubicada ideológicamente entre la derecha y la extrema derecha fue fundada. Esta asociación ha organizado en los últimos años múltiples manifestaciones, marchas, foros, y demás, algunos de cuyos objetivos abiertos son: defender la noción de familia tradicional en el sentido de familia nuclear heterosexual, atacar a la homosexualidad, y reforzar los estereotipos de género (uno de los afiches que dio mucho de qué hablar en el contexto francófono fue éste). En lugar de hablar de “ideología de género” esta asociación y sus adeptos se van lanza en ristre contra la “teoría del género”.

Esto me conduce al otro término sobre el cual quiero discutir: género. No pienso hacer una historicización del término ni traer a colación los diversos enfoques teóricos, ni las tensiones que existen entre éstos. La manera como el término género ha sido institucionalizado en gran parte del mundo occidental parte de su diferenciación respecto al término sexo. Este enfoque, que puede decirse es aún dominante, toma el género como la manera de entender las nociones de feminidad y masculinidad. Visto así, el género es de orden social – en oposición al sexo que sería de orden biológico – y dependiente de la cultura. Entender el género como una construcción social es lo que ha permitido a los feminismos contestar las ideologías que preconizan roles sociales explicados de manera biológica, una idea que permea no sólo los discursos de la extrema derecha católica de la cual Alejandro Ordóñez es la cabeza más visible, sino de la derecha liberal contemporánea colombiana (ver mi respuesta a la columna de Héctor Abad ¿Es machista la maternidad?).

Finalmente quiero abordar brevemente el término sexualidad. La sexualidad puede referirse a la identidad sexual – entenderse socialmente en tanto que homosexual, bisexual, heterosexual, o asexual – o a las preferencias sexuales. Muchas veces ambas coinciden, muchas otras no y esto no solo porque la persona no haya salido de closet (por ejemplo: una mujer/hombre que se entiende y vive como heterosexual puede tener deseos y prácticas sexuales con personas de su mismo sexo sin que esto altere su identidad de mujer/hombre heterosexual). La sexualidad puede o no tener una relación directa con el género. Es decir, una persona puede asumir una identidad de género contra-hegemónica al mismo tiempo que asume una identidad sexual hegemónica (por ejemplo: una mujer que decide no habitar la feminidad hegemónica y se presenta como adrógina o ambigua, pero se entiende y vive como mujer heterosexual). De la misma manera otra persona puede asumir una identidad de género normativa pero asumir una sexualidad contra-hegemónica (por ejemplo: un hombre que se entiende como hombre en términos sociales, pero que vive su sexualidad con otros hombres).

La expresión “ideología de género” se convierte entonces en una herramienta lingüística de la extrema derecha colombiana que tiene como fin, por un lado, simplificar fenómenos sexuales, sociales y culturales que son claramente mucho más complejos y, por otro, perpetuar la injusticia y la discriminación en nombre de unos valores que pretenden divinos, absolutos y universales. Y ya sabemos que la extrema derecha en Colombia está dispuesta a seguir imponiendo sus valores a las malas si es necesario.

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One thought on “Ideología, género y sexualidad

  1. Pingback: Reafirmando la dominación masculina | virago

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